La escuela con las lentes de la E.S.I.

Por Ana Carolina Brazzola*

En los últimos tiempos, escuchamos y vemos las siglas “E.S.I.”, en distintos ámbitos: en las escuelas, en las redes sociales, en tapas de libros, en la radio, en carteles en manifestaciones en la calle, a veces en la tele….

¿Qué significan estas siglas? E.S.I. significa Educación Sexual Integral.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la Educación Sexual Integral?.

En principio hablamos de:

  • un marco de pensamiento;
  • un nuevo enfoque para mirar las realidades que habitamos y las que nos atraviesan;
  • una herramienta para conocer y poder apropiarse de ella; y
  • un instrumento para usar en la práctica, y poder intervenir en situaciones concretas

Proponernos pensar a la Educación Sexual Integral supone conocer este marco y también conocer la herramienta, para así poder pensarnos en su abordaje, formarnos para ello y así ponerla en juego en nuestras instituciones. En esta ocasión nos proponemos pensar la E.S.I. en la ESCUELA.

¿Por qué hablamos de un nuevo enfoque?.

Principalmente lo que el enfoque de la Educación Sexual Integral viene a instalar es un cambio de paradigma, una mirada distinta de pensar la sexualidad, pero también la educación. 

Ya no se trata de un contenido más a trasmitir en un momento dado y específico de la trayectoria educativa de lxs estudiantes, sino de una forma de mirar -con una nueva lente y de manera transversal- todo lo que sucede en la escuela: las prácticas cotidianas, los vínculos que se dan en ella, los roles establecidos, los contenidos que se transmiten, la relación con su contexto. Es decir, todas las instancias que conforman la cultura institucional de la escuela. 

Ahora bien, cuando hablamos de “una mirada distinta”, de “una mirada con una nueva lente”, estamos hablando de:

  • por un lado, prestarle atención a cuestiones que, de tan naturalizadas, ya no se miran, sólo se repiten, se reproducen; y
  • por otro lado, el hecho de que una vez miradas, estas cuestiones puedan ser problematizadas, es decir, puedan volverse a mirar, pero esta vez de una manera crítica.

¿A qué apuesta esta nueva mirada?

El objetivo de este cambio de mirada resulta bien profundo, ya que apuesta a la posibilidad de transformar la cultura institucional de la escuela, proponiendo esta mirada crítica que decíamos, a todxs quienes la integran, la transitan y la construyen, para así poner en cuestión las representaciones y los sentidos tan instalados en ella.

Si pensamos además que muchas de las problemáticas que nos atraviesan a lxs sujetos -como los distintos tipos de violencia, la discriminación, las inequidades y desigualdades, la exclusión, etc. y sus diversas consecuencias- son efecto, entre otros determinantes, de la cultura institucional escolar imperante, resultan urgentes nuevas intervenciones que construyan nuevas prácticas y es ahí donde la propuesta de la E.S.I. no sólo deviene necesarísima, sino que adquiere un carácter fuertemente revolucionario.

Abordar la E.S.I., adentrarnos al concepto, nos hace ver que supone una profundidad, y también una complejidad, que se podría desgajar en algunas dimensiones que podemos ordenar desde su aspecto más macro hacia el más pequeño.

¿Cuáles serían estas dimensiones de la E.S.I.?

1. Las condiciones de la época que venimos transitando, que antecedieron y proporcionaron su concepción y desarrollo. Ya, desde el año 1985, claramente impulsadas desde la vuelta a la democracia, y en forma progresiva, se vienen promulgando leyes que amplían y restituyen derechos humanos: derechos en relación a la no discriminación de las mujeres; derechos para lxs niñxs y adolescentes; derechos para las personas con Sida; derechos, para que las estudiantes embarazadas o en situación de lactancia puedan proseguir sus estudios; derechos en relación a la Salud sexual y reproductiva; derechos para padres y madres para un parto humanizado; régimen para las intervenciones de contracepción quirúrgica.

Todas estas leyes son previas a la E.S.I. y luego de ella continuaron muchas otras en relación a las personas con discapacidad; para la prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas; derechos de las personas con discapacidad; derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado; protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales; derecho a la Protección de la Salud Mental; leyes de matrimonio Igualitario y de Identidad de género; la incorporación al Código Penal de la figura de “grooming” como delito contra la integridad sexual; Prevención y Erradicación de la Violencia de Género hasta la tan debatida y resonante Ley de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, que tanto hizo también resonar a la E.S.I.

2. La Ley 26150 en sí misma, en su aspecto simbólico y también normativo, que al crear el Programa Nacional de Educación Sexual Integral ordena y reglamenta su implementación en el ámbito educativo. El hecho de que, además, sea por medio de una Ley Nacional que la propuesta de estas prácticas se reglamente, no sólo le da un marco, una especial presencia y relevancia, sino también la establece como un derecho para todxs lxs niñxs y adolescentes, de todas las escuelas, de todas las gestiones, en todo el país. Este derecho así definido enmarca a su vez la obligación tanto para el Estado como para las escuelas y lxs educadores, cada cual desde su lugar, de ser garantes del cumplimento del mismo.

3. La escuela y la E.S.I. en su abordaje transversal y también específico: el Proyecto Institucional singular de cada escuela, con una mirada de trayectoria y con contenidos específicos.

4. La mirada sobre las situaciones cotidianas escolares que generan intervenciones cotidianas, pequeñas, que casi podrían ser imperceptibles: la manera en que nos dirigimos a lxs estudiantes o hablamos sobre ellxs, el modo en que nos dirigimos a las familias y cómo y para qué las convocamos, cómo nos comunicamos y nos vinculamos lxs trabajadores de la escuela, cómo distribuimos los espacios de la escuela, a qué se juega en los recreos o cómo se organizan las clases de educación física, etc.

Ya no quedará a discreción de cada escuela o de cada docente en particular, decidir si abordar o no la educación sexual integral, y si hacerlo por medio de tal o cual “contenido”, sino que se establece con carácter de “obligatoriedad”, la responsabilidad del abordaje de los contenidos de la E.S.I. Por la misma razón tampoco será necesario el consentimiento de las familias, aunque se especifique como un objetivo deseable, incluirlas en dicho abordaje.

Todxs lxs trabajadores de la educación, entonces, nos enfrentamos a este gran desafío de asumir una posición activa, corresponsable y comprometida en la formación, reflexión y abordaje de los contenidos que atraviesan la temática de la sexualidad.

Entonces: ¿Qué abarca la E.S.I? ¿Cuál es su alcance?

Estos contenidos, que son complejos, amplios, y le dan sentido a la integralidad de la mirada de la E.S.I., se ordenan en cinco ejes que se vinculan y entrecruzan entre sí:

  • El ejercicio de los derechos: lxs ninxs y adolescentes son también sujetxs de derecho. Los derechos deben estar garantizados.
  • El enfoque de género: apunta a cuestionar y desnaturalizar las inequidades y estereotipos de género.
  • El respeto por la diversidad: poner en valor la diversidad, generando las condiciones para evitar situaciones de discriminación.
  • La valoración de la afectividad: reconocer y expresar los sentimientos, deseos y conflictos, respetando diferencias y promoviendo acuerdos.
  • El cuidado del cuerpo y la salud: el cuerpo en sus diferentes dimensiones (biológica y simbólica) y como lugar de identidad. La promoción de su cuidado y la salud Integral.

Si nos enfocamos en estos ejes, resulta muy difícil encontrar experiencias de enseñanza-aprendizaje o momentos escolares que no estén atravesados por uno o más (¡sino todos!) de ellos, no les parece?

Casi sin darnos cuenta, pararnos desde estos ejes, ya nos hace ir cambiando la mirada, ubicando nuevos énfasis, delineando otras inquietudes.

Y si, desde esta perspectiva transversal e integral, volvemos a la pregunta por el sentido de la propuesta de la E.S.I., podemos decir que se trata de la importancia de lograr espacios de escucha de realidades diversas, que habiliten a diálogos genuinos, y que promuevan la diferencia y la igualdad de oportunidades para todxs en la escuela. La posibilidad de repensar la escuela como un espacio en donde lxs chicxs transiten por ella, sintiéndose parte, logrando aprendizajes significativos y construyendo su posición como ciudadanxs, garantizando en ese mismo trabajo, el acceso al ejercicio de su derecho a la educación.

Estos aprendizajes significativos tienen que ver también con adquirir herramientas para vincularse saludablemente con lxs otrxs; para que puedan respetar y valorar su intimidad, sus cuerpos; que conozcan sus derechos, valoren las situaciones y relaciones que lxs hacen sentir más respetadxs y queridxs. Es decir, se trata de una formación que lxs ayude a construir y fortalecer la mirada que tienen de sí mismxs (que se reconozcan valiosxs) para poder cuidarse y hacer algo frente a situaciones donde sus derechos se vean vulnerados.

* Ana Carolina Brazzola es licenciada en Psicología en la U.B.A. Formación  en concurrencia en el   Servicio de Orientación Vocacional del Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario  “José T. Borda” y en el Servicio  Infanto-Juvenil del Centro de Salud Mental N° 3 “Dr. Arturo Ameghino”. Allí mismo realizó el Curso de Prolongado de Postgrado en Psicoanálisis. Completó el Tramo de Formación Pedagógica para el nivel medio y superior. Integró diversos equipos de trabajo dedicados a la salud y también a la educación,   tanto en el ámbito público como privado y hasta la actualidad  se desempeña en  la clínica psicoanalítica.

2 comentarios en «La escuela con las lentes de la E.S.I.»

  • Personalmente, creo que es muy necesario abarcar la ESI en todos los niveles educativos que estén vinculadas a las diferentes edades para su capacidad de comprensión. Ya que esta área no solo abarca el punto de vista biológico, sino de identidad, de percepción, de realidades, de contextos, que nos sirven para aplicarlo a nuestra interacción con el mundo.

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